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Posts Tagged ‘Cultura nigeriana’

Hace apenas 10 días os contaba que teníamos en Mollina (Málaga), nuestra evaluación final (ver artículo “Última parada: Evaluación Final del SVE“). Al evento, no pudieron asistir todos los compañeros nigerianos, aunque al final nos juntamos unos cuantos. Para ser exactos, 6. Kanu, Patri, Bo, María, Ester y yo.

Fue un fin de semana muy intenso, cargado de actividades desde por la mañana hasta por la noche. Hicimos desde presentaciones de proyectos explicando en qué consistía nuestra labor de voluntariado, hasta evaluaciones técnicas.

Incluso tuvimos la oportunidad de rellenar cuestionarios donde, a medias tintas, podíamos explicar las deficiencias de nuestro proyecto. Digo a medias tintas porque a veces esos cuestinarios, fue un poco mi caso, son demasiados cerrados. Muchas veces la respuesta a una pregunta no se da por contestada con un “Sí”, “No” o “No sé”. Es mucho más complejo e incluso requiere una explicación. Mi cuestionario quedó bastante guarrete… me lo pilla mi profe de Lengua de bachiller y me catea fijo. Quedó guarrete porque en la mayoría de la preguntas del cuestionario, al lado de cuadrito donde debías poner una cruz, metí -como pude- una breve explicación. Entiendo que a nivel estadístico, los organizadores necesitan saber cuántos “Sí” o cuántos “No”, pero para evaluar un proyecto se necesita algo más que eso. A pesar de esos detallitos, creo que las preguntas del cuestionario recogían prácticamente todo.

Creo que la visita fue fuctrífera, sobre todo porque pudimos desahogarnos. No tanto como hubiéramos querido (por falta de tiempo), pero pedir más podría habernos hecho pecar de acaparadores. Además, tuvimos la oportunidad de conocer a la persona de enlace en Bruselas que podrá solucionarnos nuestro problema con el YouthPass, el documento que certifica nuestro voluntariado. A efectos prácticos es como una especie de currículum donde se detallan las habilidades adquiridas a lo largo del proyecto. En España, actualmente, es un documento que no es muy conocido dentro del ámbito empresarial. Sin embargo, en Europa, te puede ayudar a la hora de buscar trabajo.

Si no recuerdo mal, acudimos al evento cerca de casi 100 voluntarios más todo el personal organizador. De ahí salieron 5 grupos de trabajo en donde se intentó que coincidiera gente con proyectos muy diferentes para que la experiencia fuera mucho más enriquecedora. Como había que tocar muchos temas, y el fin de semana se hacía muy corto, el plan de actividades fue realmente comprimido.

Pero sin duda, la parte más sabrosa del fin de semana llegó el sábado por la noche, en la velada autogestionada. Antes de ese momento festivo, nos propusieron crear grupos de 6 personas para grabar un vídeo. El tema inspirador: animar a otros jóvenes a realizar el Servicio de Voluntariado Europeo. María, Patri y yo (parte nigeriana) nos juntamos con Lore, Vero y Rocío (parte boliviana).

Sólo se nos ocurrieron ideas disparatadas que dieron forma al vídeo que lleva por nombre “Una Producción NigeroBoliviana presenta: el SVE fuera de Europa”. ¡No te lo pierdas! Tiene hasta “Tomas falsas”. Tengo que agradecerle a Vero que lo montase y lo subiese tan rápido a Internet para poder compartirlo con vosotros.

Por cierto, vídeos curiosos e ingeniosos, hechos por los demás voluntarios, hubo un puñao, pero aún no nos los han enviado. Si los cuelgan, ya os los pasaré. No tienen desperdicio.

Por cierto, que no se me olvide. Si eres joven de entre 18 y 30 años, no tienes nada mejor que hacer, te mueve el tema del voluntariado y de paso quieres aprender algo más que idiomas, infórmate de este programa (ver qué es el SVE). Hay un montón de proyectos para trabajar con colectivos de todo tipo, y un amplio abanico de países disponibles. Eso sí, la mayoría en Europa. Si quieres irte fuera de Europa, es mucho más complicado porque aprueban muy pocos proyectos. Pero bueno, que para cualquier duda, siempre me podéis preguntar a mí.

Y si ya has sido voluntario europeo o quieres serlo, puedes entrar en la página de REVE (Red Española de exVoluntarios Europeos). Tienen un montón de información colgada, e incluso puedes asociarte.

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No sé exactamente ni por qué me he decidido a escribir sobre esto. He pensado que quizás dentro de unos años, cuando no recuerde tantos detalles sobre mi aventura nigeriana, podré echar mano de este artículo. Y ya de paso, pasaros un poquito de información acerca de Nigeria, que nunca viene mal. El saber no ocupa espacio.

  • ¿Capital de Nigeria?

La actual capital es Abuja, pero hasta 1995 fue Lagos. Abuja está en el centro del país y Lagos al suroeste.

  • ¿Moneda?

Naira. Lo curioso es que no existen monedas. Incluso las 5 nairas son en billete. Hasta hace unos años existían los kobos, que son como los céntimos de euro pero de mucho menos valor. Los billetes de 5, 10, 20 y 50 nairas son escurridizos e impermeables, parecen sacados del Monopoly. El billete más grande es de 1.000 nairas (al cambio, unos 5 euros) y suelen estar muy gastados. En los billetes de Nigeria aparecen, por una cara, los llamados fundadores de la actual Nigeria (como Alvan Ikoku, Chief Obafemi Awolowo, Alhaji Sir Ahmadi Bello o Dr Nnamdi Azikiwe), dos grandes figuras dentro del Banco Central de Nigeria (Alhaji Aliyu Mai-Bornu y Dr Clement Isong) y un general del ejército (General Murtala Muhhamed). Por la otra cara, mujeres llevando un cesto en la cabeza, una mujer haciendo cerámica, unos hombres pescadores, unas vacas pastando o Zuma Rock, una montaña de roca gigantesca que está justo al lado de Abuja.

  • En Nigeria, ¿qué puedes comprar con…?
    • Un billete de 5 nairas: Dos caramelos.
    • Un billete de 10 nairas: Un pure water (una bolsa de agua supuestamente potabilizada), un trozo de ñame frito o unas galletas Noreo (la réplica de las Oreos, pero a lo nigeriano) en paquete de 4.

    • Un billete de 20 nairas: Unos groundnuts (en español, cacahuetes), una cartulina, un mechero o un paquete de chicles.
    • Un billete de 50 nairas: 3 ó 4 naranjas, un viaje en taxi por Calabar, un paquete de Indomie (los noodles adictivos), un rollo de papel higiénico, una mazorca de maíz a la brasa o un refresco de 35 cl.
    • Un billete de 100 nairas: Una recarga de teléfono, un coco, un paquete de té de 20 sobres, una chicken pie (un empanadilla de carne), un paquete de tabaco Palma, unas chanclas de goma, un moi-moi (comida típica de Nigeria hecha con una masa de alubias machacadas y cebolla) o 10 sobrecitos de leche individual.

    • Un billete de 200 nairas: Un suya (pinchito de carne), una cerveza de 60 cl en una terracita, una tarjeta SIM para el móvil, 1 kg de patatas o la impresión de una foto digital.

    • Un billete de 500 nairas: Un paquete de cereales baratos, 2 yardas de telas (con regateo de por medio), 2 DVD con unas 10 películas cada uno, una sandía, una buena peluca (de esas que llevan las nigerianas), la entrada a la piscina de un hotel, una cerveza en la discoteca y la recogida de un paquete llegado de España.

    • Un billete de 1.000 nairas: La entrada a un partido de fútbol de la selección nigeriana, 3 ó 4 kg de tomates, un paquete de cereales con frutas o un pack con 10 zumos de 500 ml.

  • ¿Idioma?

El idioma oficial es el inglés. Sin embargo, Nigeria tiene una enorme riqueza cultural en cuanto a idiomas se refiere. Cuenta con más de 250 dialectos, en donde el yoruba, igbo y hausa son los más extendidos.

  • ¿La ciudad más poblada de Nigeria?

Lagos, con casi 8 millones de habitantes, y en donde el caos urbanístico y automovilístico es palpable nada más aterrizar en la ciudad.

  • ¿Religión?

Nigeria está dividida, casi a partes iguales, entre cristianos y musulmanes. El norte es mayoritariamente musulmán, y el sur, cristiano.

  • ¿Cuál es la comida más popular en Nigeria?

Garri y pepper soup. El garri se consigue tras moler la casava y se prepara con agua caliente. La pepper soup, su traducción sería, “sopa de pimienta”, se hace con hojas cortadas en trocitos muy pequeños y lleva carne, unas veces pollo, otras cabra. En Calabar, también es muy popular el rice con stew (arroz con un trocito de carne, normalemente, ternera), la melón soup (que creo que se hace con las pipas de la calabaza) o la afán soup (una sopa vegetal con water leaves, hojas).

  • ¿Qué cantantes están de moda ahora mismo?

2Face, PSquare, Timaya, D´Banj, Jesse Jagz, Dr Sid y Terry G  (para bailar en la discoteca). Assa (jazz).

  • En Nigeria, ¿qué se baila?

Cuando llegamos, todos los nigerianos se dejaban la piel en la pista bailando allanta (ver artículo Calabar Carnival 2010, non-stop dance (2ª Parte) ). Cuando bailas allanta (ver vídeo de Youtube) es como si te estuvieras arrancando trozos de tu cuerpo y los arrojases. Así que tu cuerpo se debe contornear enérgicamente y la cara de dolor debe acompañar. Pero no penséis que es muy gore la escena, en el fondo el baile es muy dinámico y gracioso. Todo el mundo bailaba allanta hasta los carnavales de Calabar. Fue durante los carnavales cuando todo cambió, surgió el baile Etigidi okro. ¿Cómo surge un baile? Pues en este caso, de la manera más simple. Un hombrecito salió bailando en una de las bandas del carnaval. Él era cojo, pero eso no le impidió salir. Bailaba e intentaba seguir el paso de su banda al mismo tiempo. Y ese paso de cojo-anda-baila dio lugar a un movimiento arrítmico y destartalado que pronto sedujo al público. El baile del cojo se extendió como la espuma y sustituyó a allanta enseguida. El movimiento pélvico es mortal, así que al primer intento, el polvo de nuestras caderas se esfumó. Y ahí andamos ahora, dándole al etigidi okro.

Ahora es momento de dar mi opinión. Si tuviera que…

  • Recomendar un libro de un autor nigeriano, diría “Joys of motherhood” de Buchi Emecheta.
  • Recomendar un libro acerca de África, diría “Ébano” de Ryszard Kapuscinski.
  • Decir mi canción preferida de un artista nigeriano, diría “Jailer” de Assa.
  • Decir mi película nigeriana preferida… no podría decirlo, no me gusta nada Nollywood.
  • Comentar lo mejor de Nigeria, diría que lo más espectacular es su manera de bailar y la increíble sencillez y humildad de la gente.
  • Comentar lo peor de Nigeria, diría que es su enorme desorganización a la hora de trabajar.
  • Enumerar los problemas sociales más graves de este país, diría que son los street children o niños que viven en la calle, el alto índice de personas que mueren por no tener acceso a medicamentos básicos y la prostitución infantil.

Me hubiera gustado escribir más, pero el tiempo apremia. Hasta la próxima.

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Como visteis en el artículo anterior (La moda nigeriana llegará a España), el mundo de las telas es todo un paraíso por descubrir. Pero no me entretengo más. La última moda verano-verano (aquí no bajamos de 25 ºC) os llega de la mano de los Mbakaras:

Ana, anita. Posando con gracia y salero. Dice que aún le quedan modelitos por explotar. Lo iremos descubriendo.

Ester, Esterilla. Ains, que no sabía cómo se iba a colocar para la foto. Pero al final, quedó la mar de guapa.

Foski y Jose, los Zipi y Zape de la planta de abajo. La misma tela, dos modelos diferentes de camisa.

Isa. Anda, ¡esa soy yo! Pues también estoy guapa, ¿o no? Ay, que eso me lo tiene que decir mi abuela…

Mache. Tan natural como siempre. Anda que no nos reímos haciendo el book de fotos.

Michael. ¿Se puede tener mejor percha? Todo lo que se hace le queda perfecto.


Neli. La modista más dicharachera. Volverá a España con la colección completa de moda africana primavera-otoño. Una verdadera teladicta.

Patri. ¡Ay! ¡Qué arte tiene la sevillana posando! Y eso que decía que no sabía. Pues menos mal. ¡Qué frescura tiene la chavala!

Ronald. Lo suyo es ser fotogénico y lo demás es tontería. El jovencito de la casa enamoró a la cámara con su sencillez.

Valle. La chica sonrisa Profident fusiona la moda tradicional africana con el estilo más urban de Nigeria. Sencillamente, Amazing!

Poco más me queda por decir. Más vale un montón de fotos de Mbakaras guapos posando, que mil palabras describiéndolos.

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Telas y más telas. Ya os conté un día que la industria de la peluquería era la base de la economía nigeriana, pero ahora cambio un poco de parecer. Las pelucas comparten protagonismo con las telas en la carrera por conseguir el primer puesto en el ranking.

Maldito el día en que me topé con las telas nigerianas. Comprar telas y hacerte modelitos es la nueva afición, o adicción (según se mire), de la casa. Encontrar el costurero o costurera adecuado, un sueño difícil de alcanzar. La verdad, poco realista.

Las telas las venden por yardas. La medida estándar son 6 yardas, unos 5 metros casi y medio. Los precios varían en función de la calidad y de las ganas que tenga el tendero de intentar colártela. Función tuya es pelear por conseguir un buen precio. Cuando vino Irene, la hermana de Bo, ambos hicieron un máster en calidad de telas. Se recorrieron un montón de tiendas, preguntando aquí y allá. Y la conclusión fue que la mejor tela es aquella que en el filito de abajo pone “Hi-Target”. Partiendo de esa base, si te vas al mercado y te gusta una tela, lo primero que debes hacer es mirar qué tipo de tela es. Y si no sabes bien si es buena o mala, tírate el pisto, muchas veces funciona. Te haces la entendida y le dices al tendero que esa tela no es Hi-Target. Con poco que intentes regatear, te bajará el precio creyendo que entiendes de telas.

Las telas en Nigeria son increíbles, tienen unos estampados que te atrapan. Entras en la tienda y no te puedes ir sin haber comprado, al menos, una. Coloridas, alegres, llamativas. Empiezo a hablar como una adicta, y es que he de reconocerlo, soy una Telalcohólica o Teladicta. Dícese de aquella Mbakara que no para de comprar telas para hacerse vestiditos, camisetas, pantalones, camisas, pijamas, shorts, colchas, toallas,… Vamos, cualquier cosa que se pueda hacer de tela, se puede convertir en un oscuro objeto de deseo. En definitiva, consumismo a la nigeriana revestido de una humilde excusa: “es que tengo que renovar vestuario”. Pero, ¿qué vestuario vas a renovar si luego siempre llevas lo mismo? En fin, para salir de este apuro, más me vale echar mano de un buen refrán.  Y como dice éste, “mal de muchos, consuelo de tontos”, yo me contento con saber que no soy la única adicta en casa. Y aunque creía que esta debilidad por las telas sólo afectaba a las chicas, me he dado cuenta de que estaba muy equivocada. ¡Los chicos también están enganchados!

Pero es que son tan bonitas… Además, es el mejor recuerdo que podemos llevarnos de Nigeria. Ahora, que cuando desembarquemos en España con la moda nigeriana, a ver cuánto nos dura. La gente pensará, “¿Y esas telas? ¿De dónde las ha sacado? Desde que se fue a África nunca volvió a ser la misma.” Pero bueno, ya nos iremos adaptando. No nos queda otra.

Como os decía, lo de conseguir un tailor, o costurero, que cosa en condiciones, o simplemente que siga tus instrucciones, es tarea mucho más ardua. La visita al costurero siempre te sale cara. No sólo porque en la mayoría de ellos tienes que esperar durante horas para que:

1.- Repare en tu presencia.

2.- Te escuche.

3.- Te entienda.

4.- Tome nota de tus medidas.

5.- Apunte el diseño que quieres que te haga.

Sino también, porque muchas veces, reservas la tela más chula que jamás hayas visto con la esperanza de encontrar al costurero perfecto. Ese que cose a la luz del día, y no con la linterna en la boca terminando un trabajo a oscuras que requiere un poco más de atención. Ese que repara en el detalle de repasarte la tela por dentro para evitar que el punto se te escape. Ese que apunta que quieres un cuello de barca y no un cuello-soga que te impida respirar. Ese que no se queda con tu tela y te hace la camiseta 6 centímetros más corta porque dice que no le llegaba con lo le diste. Ese que entiende que el dibujo es así y no asao. Ese que no lleva un creativo hortera en lo más adentro de su ser que le obliga a poner lentejuelas donde no debería haberlas. En fin, que ese costurero, por ahora, no existe. Hemos encontrado uno que ha superado la primera prueba. A ver si no se desencamina y se convierte en el tailor de los Mbakaras.

Esta vez voy a ser un poco más cruel. Al final he dividido el artículo en dos. Os dejo con la intriga. El book completo con todos los Mbakaras posando saldrá publicado dentro de tres días. Estad atentos al blog. Y no os lo perdáis. Están guapísimos.

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No es un chiste, es la pura realidad. Camino por la calle. Despistada voy mirando a derecha e izquierda. Busco puntos de interés que llamen la atención de mi cámara de fotos. Una voz interrumpe mis pensamientos. Unas veces es un chico, otras una chica. Sus frases son cortas, contundentes y directas. Saben que sólo cuentan con apenas unos segundos para llamar mi atención. Pronto habré pasado de largo y a saber cuándo se vuelven a cruzar con un Mbakara.

¿Qué crees que te puede decir un nigeriano cuando te lo cruzas por la calle? Hay 4 situaciones posibles. Aunque creo que la lista irá aumentando con el tiempo.

A)    Hello. I´d like to be your friend. Give me your number. (Hola. Quiero ser tu amigo. Dame tu teléfono).
Tres frase que van de la mano. Nada exagerado. De hecho, apenas te da tiempo a girar la cara para ver quién te habla cuando ya te han pedido tu número de teléfono. Al principio nos chocaba muchísimo. Y lo peor de todo, no conseguíamos salir airosos. Eso suponía un dolor de cabeza descomunal. 16 llamadas en un solo día y a veces incluso a horas intempestivas. Así que tocaba poner el móvil en silencio. Aunque lo más curioso de todo es cuando recibes un mensaje pidiéndote explicaciones de por qué no quieres ser su amigo. Pero, ¿cómo va a ser tu amigo si no recuerdas ni su cara ni su nombre? En fin, no te queda otra. Te apiadas de esa humilde alma en pena que sólo busca una amistad y sientes una especie de obligación moral que te lleva a contestar el mensaje.

Mal hecho. Acabas de crear un precedente. Ahora tu buzón de entrada del móvil se peta de mensajes. Pero, ¿por qué lo has hecho? Ok, no te preocupes. Ya no hay vuelta atrás. Así que decides pasar a tu plan B: pasar siete pueblos del colega de turno. Pecas de inocente al pensar, “en algún momento se cansará de llamar”. Meg, error. Su plan B es mucho más cuco que el tuyo. Le pide el teléfono al vecino de enfrente y te llama. Y claro, como no tienes el número registrado, respondes a la llamada. Meg, vuelve a ser más listo que tú. Y ahora a aguantar el chaparrón que te va a caer. Y claro, tonto de ti que por cortesía no cuelgas sin más. Tres minutos de chapa insaciable. Ataque psicológico. Incluso hay un momento en que te hace sentir mal por pasar de él o ella. Al final, cansado de escuchar un monólogo que se vuelve insostenible, decides colgar. Ahora ya tienes argumento suficiente como para montar una peli de miedo: “Sé lo que me dijiste en la última llamada”.

Solución. Cuando vuelvas a España, apúntate a uno de esos cursos que te enseñan a decir “no”, porque la idea de darle el número de tu amiga equivocadamente, no funciona. Créeme, ya lo he probado. Nada más darle tu número, comprueban a ver si suena tu móvil. A esta gente es difícil colársela, se las sabe todas.

El colmo de los colmos: En realidad no sabría decir si me han pedido el número 100 ó 120 veces desde que estoy aquí, pero sé cuál es la manera más graciosa de hacerlo. Montada al final del autobús que nos lleva al orfanato, empiezo a mirar a través del cristal de atrás. Esperamos el semáforo. Tenemos un camión pegado a nosotros. Tres chicos sentados. Nos miran y se ríen. Los cristales impiden la comunicación verbal, así que pasan a la gestual. Teléfono en mano me piden el número. No me lo puedo creer. Voy a seguirles el juego, seguro que no lo apuntan. Meg, error. Los tres sacan el móvil mientras yo, muerta de risa, empiezo a marcar números con mis manos.
Evidentemente, después de 3 meses sé lo que tengo que hacer. Pero lo más gracioso de todo es que el conductor deja de prestar atención a la carretera, saca su móvil y mientras conduce, va apuntando mis números inventados. Tras un par de intentos se dan cuenta de que les estoy dando un número equivocado… Mientras en el bus, no paramos de reír. Nigeria nos tiene alucinados.

B)    Hello. You´re so beautiful. Marry me. (Hola. Eres muy guapa. Cásate conmigo).
Esto vuelve a parecer una situación muy exagerada. Pero nada alejada de la realidad. Yo, personalmente, he escuchado estas tres frases seguidas en 3 ocasiones. Y otras tantas, tras unos cuantos minutos de conversación.

Suerte que llevo un anillo de plata en mi mano derecha. Da la sensación de que o estoy casada o comprometida. Aunque si piensan que estoy comprometida, poco importa el anillo. Ellos se ofrecen como noviete a distancia. Uno en España. Y otro en Nigeria. Y ahora, ¿cómo sales de esa?

Moraleja: Ni un buen anillo de plata te salva de un matrimonio nigeriano.

C)    Hello, my friend. Dash me your shoes. (Hola amigo. Regálame tus zapatos).
Gafas de sol, camiseta, móvil, pantalones, sandalias, pulsera de hilo… Oscuros objetos de deseo que llaman la atención de los nigerianos. Y como no, ellos no se andan con chiquitas. Te lo piden tan normal. Si cuela bien, y si no, a otra cosa mariposa. Por pedir que no quede. Vayas donde vayas, te piden que le regales algo. A veces, es gente que ni conoces. Otras veces, conocidos.

Solución: Di que es un regalo que te hizo tu madre antes de venir. Las madres las suelen respetar bastante.

Moraleja: Nunca des nada, a no ser que tengas pensado irte de Nigeria o que sepas con total seguridad que no vas a volver a ver a esa persona. De lo contrario, las próximas 30 veces que te lo encuentres, volverá a pedirte algo.

El colmo de los colmos: El otro día estuvimos en comisaría, ya os contaré por qué, y conocimos a una mujer policía. Justo antes de abandonar la comisaría, me llamaron al móvil. Cuando iba a guardarlo, la mujerzuela me pidió el número, quería ser mi amiga (se confirma la situación A). Me pilló despistada, así que se lo di.

Tenía intención de inventármelo, pero no pude. En fin, que unos días después volvimos a verla. ¿A que no sabéis qué me pidió? Me dijo, textualmente. “Dash me your tatoo” (Regálame tu tatuaje). Después de esto, poco más me queda por oír. ¿Dame tu tatuaje? No sé si es que la mujer pensó que el tatuaje era de quita y pon, o qué. Yo, aún sin salir de mi asombro, le dije: “El tatuaje es para toda la vida. No se puede quitar. Si quieres te lo pinto en un papel”. Su cara de peo la delató. No le había gustado mi respuesta, pero a decir verdad, poco me importaba lo que pensase de mí. Así que sin más dilatación, me di la vuelta y me fui.

D)    My friend, pay this for me. (Amigo, págame esto).
Es algo que suele sucedernos mucho en el mercado, aunque cualquier sitio es bueno. Cargada hasta arriba con bolsas de la compra, ya sólo te queda comprar cuatro cositas más e irte a casa. Aprovechas el viaje al mercado para adquerir tus caprichos personales. Galletas, pasta de dientes, zumo… Estás en ello cuando de repente, llega el típico listillo. Existen dos versiones de esta interesante situación.

  1. El espabilado de turno se dirige a ti y te dice: “My friend, pay this for me”, sujetando en sus manos 2 ó 3 paquetes de galletas.
  2. El cara dura, se dirige directamente a la tendera y le dice: “The Mbakara pay this for me” (El blanco me paga esto).


En el fondo, te mosquean las dos situaciones, pero la segunda es ya como el colmo del descaro.

Solución: Cuando ellos te digan o le digan a la tendera que le vas a pagar X cosas, tú coges el doble de productos y se la devuelves con la misma moneda. Con toda tú cara le dices: “Ok, no problem, I pay this for you and you pay this for me (cogiendo una caja entera de galletas)”. Cuando ve que el tiro le ha salido por la culata y que no hay trueque que valga, se da la vuelta y se va con la cara de mosqueo.

Es cierto que no hay que generalizar, pero creedme, ninguna de estas situaciones me ha pasado menos de una decena de veces en poco más de 3 meses. Así que, futuros visitantes de Nigeria, al loro con el personal. Aquí el que no corre, vuela.

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