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Archive for the ‘Navidad’ Category

¡Sí! Claro que sí. Te muestro cómo.

Alumbrado navideño

Se acerca esa fecha donde el rojo predomina y las ganas de comprar son casi impulsivas. Sí, estamos en precampaña navideña…y si no te has dado cuenta, no tienes nada más que ver la publicidad que embadurna nuestras vidas: perfumes sensuales, juguetes extraordinarios, bombones gloriosos, móviles de lujo…y una larga parafernalia de productos que harán de tu vida, algo mejor. Bueno, eso es lo que proclaman los diferentes eslóganes. Productos cargados de valores intangibles que forman parte de la insostenible mecánica del consumo en la que estamos envueltos. Sí, es lo que llamamos la sociedad de “usar y tirar”.

Cargo de conciencia

¿Recuerdas cuánto te duró tu primer móvil? ¿Y el abrigo que mamá te regaló cuando cumpliste los 16? ¿Y los patines? ¿Y el Monopoly? Y ahora, ¿crees que lo que compras te dura lo mismo? ¿Qué vida útil tienen? Consumismo a un ritmo frenético, y por supuesto, insostenible. De no haber sido por la crisis, quizás ya estaríamos utilizando ropa interior de un solo uso, y luego…a la basura. Algunos expertos afirman que esta crisis era predecible, el ritmo que habíamos tomado resultaba imposible de mantener en el tiempo. Comprar, comprar, comprar. Construir, construir, construir… Ahora toca, decrecimiento sostenible.

(más…)

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¿Qué ha sido de la carta a los Reyes Magos? Esa que escribíamos a mano con esmero y dedicación. Primero tocaba contar lo buenos que habíamos sido. Después, los modestos, con boli en boca y mirada perdida en el cielo, elegían cuidadosamente qué querían que les trajesen aquellos señores vestidos con trajes largos y turbantes. Sin embargo, había otros que abusaban en la comanda. Y eso, tenía sus peligros. Al final, el juguete más deseado, quedaba relegado por cualquier otro de la lista.

Mi rey favorito siempre ha sido Baltasar. No me preguntéis porqué, pero esa vena negra africana debía llevarla ya desde pequeña. Y hace poco me enteré de algo bastante curioso. Según cuenta la leyenda, los tres reyes procedían de las tres razas conocidas. De esta manera, Melchor, que era el más mayor de edad, representaba a los europeos y le llevaba al niño oro. Gaspar simbolizaba a los semitas de Asia y en sus manos portaba incienso. Y el último, Baltasar, venía de África con su mirra bajo el brazo. Incluso se cuenta, que tras el descubrimiento de América, quisieron poner otro rey más, un rey indio, pero para entonces, la cultura ya era bastante arraigada como para incluir un nuevo y cuarto rey.

Por cierto, ¿sabíais que la costumbre de regalar en Reyes nace a  mediados del siglo XIX? Sí , surgió para contrarrestrar la figura de San Nicolás, un obispo que nació en la ciudad de Licia, en Asia Menor (actual Turquía). Este obispo que resaltó por su caridad y generosidad con los niños, pasó a ser el origen de la figura de Santa Claus, que  aún hoy perdura en el tiempo, pero eso sí, con muchos cambios.

En Nigeria no hay Reyes Magos. Aunque el año pasado se dejaron ver. Pero por desgracia, fue solo eso, una excepción.

Yo quiero pensar que los reyes no van a África porque se pierden. Puede que al pasar el desierto del Sáhara, se queden sin cobertura 3G en el móvil o que las nubes de polvo que se generan en el desierto, dejen sin voz al navegador (¿?). Sea como fuere, los Reyes no llegan. Así que ni cartas, ni cabalgatas, ni caramelos, ni carbón, y por supuesto, nada de pegarse el madrugón para ver qué les han dejado estos simpáticos señores.

Ni contar con un paisano africano en el clan, les ha servido para ganarse una escucha activa. Aunque a decir verdad, yo creo que lo que los africanos piden, y no sólo ellos, sino todos aquellos que sufren, no se guarda en caja de regalo ni se envuelve con papel. ¿Cómo pedir no pasar hambre? ¿Cómo pedir no ser prostituta o niño soldado con 12 años? ¿Cómo pedir que no roben los recursos naturales de tu país? ¿Cómo pedir tener voz, libertad o derechos que ya de por sí son fundamentales?  ¿Cómo pedir vivir siendo pobre si el mundo gira en torno al dinero? ¿Cómo pedir asilo en otro país porque en el tuyo no te dejan vivir? ¿Cómo pedir hablar si tu voz no se escucha?

Yo este año también he escrito mi carta a los Reyes Magos.

Queridos Reyes Magos,

  • No quiero ropa, quiero que entre todos arropemos a aquellos que tuvieron menos oportunidades, menos suerte, menos recursos, o simplemente, los que tienen menos.
  • No quiero perfumes, quiero que nuestras sonrisas perfumen las calles de alegría.
  • No quiero zapatos, si no son los de un refugiado.
  • No quiero a Gucci, Loewe o Carolina Herrera, a no ser que esos sean los nombres de pila de niños nigerianos.
  • No quiero un coche que me lleve, si no son corazones los que mueve.
  • Ni moto que me recoja, si con ello hacemos la vista floja.
  • No quiero flores de colores, mientras que el blanco y el negro sigan siendo colores para las discriminaciones.

  • No quiero cobartas, si no es para ahogar el sufrimiento que en este mundo se desata.
  • No quiero televisiones, a no ser que sea una de esas Pantallas que Plasman. Aún no conozco enfermedad humana o injusticia social que se haya curado haciendo la vista gorda.
  • No quiero iPhone ni iPod, sólo quiero un iPad si es que realmente una de esas tabletas es capaz de hacer un mundo en donde “ai Paz”, amor e igualdad.
  • No quiero bicicletas para adelgazar, si a los delgados (también llamados “personas que mueren de hambre”) no les dan esos kilos de más.
  • No quiero manzanas mordidas, si de ese bocado sólo se alimentan unos cuantos y los demás mueren por desidia.
  • No quiero Reyes Magos, si lo que dan son regalos y no ilusiones.

Me despido con 3 grandes y mágicos abrazos.

Hasta el año que viene.

Isa Moyano

Luchemos porque el hambre, la pobreza y las desigualdades sociales tan sólo aparezcan como un epígrafe en los libros de historia.

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Rumberos, Feliz Navidad

A casi horas contadas de ese momento tan entrañable, no quería pasar la oportunidad de felicitaros la Navidad. Seguro que lo pasáis rodeados de aquellos que más queréis, ¿verdad? No se puede pedir más. Cuidado con no atragantarse con los polvorones y disfrutad de la comida con mesura, que si no luego pasa factura, y por supuesto, de la familia.

Un abrazo a todos, y repito foto del año pasado que voy mal de tiempo.

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Mejor dicho, un montón de papás y mamás llegaron a Destiny el día de Navidad. Combinando el blanco y rojo en el vestuario y con un gorrito de Santa Claus, nos presentamos en el orfanato el día 25 de diciembre. Happy Christmas, era Navidad.

Era un día especial, así que a los niños les regalaron ropita nueva. Todo un evento. Compraron tela como para un regimiento y a coser. Vestiditos para las chicas, y pantalón y camisa para los chicos. El día de navidad, brillarían con luz propia.

Después de mi pequeña crítica a Santa Claus (ver artículo Pompas gigantes, carrera de sacos y christmas por doquier), no tuve más remedio que vestirme de Mamá Noel con tal de hacer felices a los niños. Y loquitos de contentos se pusieron cuando abrieron los regalitos que teníamos preparados para ellos.

Foski y Valle ejercieron de Papá y Mamá Noel, respectivamente. Juegos de mesa, libros de lectura, un diábolo, DVDs y cuentos fueron algunos de los regalos. Por supuesto, todo a compartir.

Aunque sin duda, los regalos más originales nos los envió Mamá Carmen desde España. Pero no era una sola Carmen, ¡eran dos! Una Carmen es la madre de Mache y trabaja como profesora en el colegio público Cervantes, en Alhama de Granada. Y como suele pasar en las familias de padres maestros, algún hijo sigue sus pasos en la enseñanza. La otra Mamá Carmen es la hermana de Mache, profesora del colegio Conde de Tendilla, también en Alhama. Dos cabecitas pensantes que tuvieron una gran idea. Para el Día Internacional de los Derechos del Niño, el pasado 20 de Noviembre, las Cármenes prepararon un folleto con información y fotos acerca de Nigeria que repartieron entre los niños de su cole. Después proyectaron los vídeos que Mache les había mandado. Y como colofón, charla y preguntas para saber si se habían enterado. Los niños debían estar atentos al vídeo. Ellas preguntaban, “En el orfanato, ¿tienen puertas en las clases? ¿Y muchos lápices?” La sensibilización surtió efecto.

Ahora era el momento perfecto para poner a los peques a trabajar. Esas imágenes despertaron su espíritu solidario. Animados y participativos, crearon un montón de materiales didácticos que más tarde nos enviarían. Mapas de África para enseñarles a los niños geografía. Puzzles del abecedario y de formar figuras para estimular la coordinación ojo-mano y mejorar su agilidad mental. Fichas de dibujitos a emparejar para mejorar su memoria. Y fichas con letras para crear palabras.

También recibimos un montón de póster sobre el universo, los animales y el ciclo del agua. Las mates no fueron asignatura pendiente, nos enviaron un dominó matemático con divisiones y multiplicaciones. Y para conocer el cuerpo humano, ¡un esqueleto a tamaño real!

Pero también, entre tanto material, venían unas cartas escritas a mano por los niños del cole. Es aluciannte lo que un niño puede provocar en un adulto con sus pequeñas y nobles palabritas. Mache, María, Neli y yo estábamos en la habitación. Cada una con una carta en la mano, nos robábamos el turno de palabra para decir: “Mira, mira, lo que dice este niño en la carta”. Emocionadas, alegres y eufóricas conseguimos leerlas todas. Sofía, de 9 años contaba en su carta:

Queridos niños de Nigeria, no puedo llamaros por vuestro nombre porque no lo sé. Bueno, eso no importa. Os mandamos para que os divirtáis unos juegos que hemos hecho todos. Pero hay alguien que le ha dado mucha importancia y es mi maestra Mari Carmen que lo ha hecho con mucho cariño. Hola, me llamo Sofía y tengo 9 años. Mis compañeros creo que estarán haciendo unas cartas también muy bonitas. El vídeo es muy bonito, a lo mejor nos reiremos alguna vez. ¿Será muy grande vuestra escuela? ¿no? No os peléis porque yo sé que tenéis un corazón muy grande casi para evitar que os peleéis. Si no podéis vernos, nos podéis mandar alguna vez una carta”. La carta venía acompañada con dibujitos, un enorme regalo donde se podía leer FELIZ NAVIDAD PARA TODOS.

Otra niña, Mª Jesús, escribió:

“Queridos amigos y amigas de Nigeria:

Yo soy una niña de España y me llamo Mª Jesús. Ya sé que no os conozco, pero sé que sois unos niños como nosotros.

Me encantaría conoceros, pero no puedo porque vivis muy lejos de un pueblo llamado Alhama de Granada.

Ya mismo es la Navidad, pero Papá Noel y los Reyes Magos han pasado por aquí un poco antes y nos han dicho que os mandemos estos juguetes.

Espero que estas navidades las paséis bien. Un beso para todos.”

Sólo puedo decir una cosa. Los niños, sean de donde sean, nos sorprenden por su enorme humildad, generosidad y solidaridad. A veces pienso… ¡qué pena que nos hagamos mayores!

Y aunque no crea en Papá Noel, y sí en los Reyes. Mi Papá Noel particular, vestido a lo Batman africano, me trajo un regalito muy especial. Mi Santa Claus tiene nombre, se llama Obonguette y tiene 14 años. Es uno de mis niños apadrinados. Su imaginación no tiene límites. Su único obstáculo, el acceso a los materiales. Y aún así, siempre se las ingenia para encontrar algo que le sirva. Trozos de cartón, papelito de regalo que se llevó del taller de christmas del 23 de diciembre, cartulina y folios le sirvieron para hacer la casa más chula que jamás haya visto. Cuidado hasta el último detalle. La casa tiene ventanas, puertas, reparto de habitaciones e incluso antena para ver la tele. Pero sin duda, lo mejor de todo es la terracita que tiene en la azotea, con mesa y sillas. Y el toque africano se lo da… ¡el generador! Sin luz no habría nada que hacer en esa casa tan original. Os podéis imaginar la cara que se me quedó cuando la vi. Una enorme sonrisa se dibujó en mi rostro. Y de los apretones y besuqueos que le di a Obonguette, creo que tardará un tiempo en regalarme alguno de sus inventos.

No podía despedir este artículo sin dar las gracias a todas esas personas que nos apoyan en la distancia. No sólo enviándonos material o dinero, que a veces es importante, sino también enviándonos grandes muestras de apoyo emocional. Sin ese gran condimento, no habríamos sobrevivido aquí ni un mes. Las cosas, a veces, no son como esperamos. Otras veces, ocurren desgracias que nos desmoralizan. Escuchar, al otro lado del teléfono, la voz de mis padres, mi hermano, mi familia o mis amigos dándome ánimos, ha sido y seguirá siendo fundamental para seguir caminando. Gracias también a todos los familiares y amigos de mis compañeros, sin vuestros empujones emocionales, la casa sería un caos de sentimientos. Y no podía olvidar, a los que por azar o gracias a Google, se toparon con el blog.

Después de tanto peloteo, sólo puedo decir: GRACIAS A TODOS. Vuestra labor es fundamental para nuestra salud mental. ¡Seguid ahí!

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Metidos en febrero y yo aún contando cosas de diciembre. Y lo que me queda.

Y es que diciembre fue un mes muy intenso. Organizamos varias actividades en el orfanato. El día 23, nos presentamos allí con varios talleres preparados. La idea era que los niños se divirtiesen con algo diferente, nuevo.

Se organizaron 4 talleres: pompas gigantes, juegos populares, christmas y otros juegos de habilidad. Nos dividimos en varios grupos de 3-4 personas. En ese momento, en el orfanato había unos 90 niños. Sí que es cierto que algunos de ellos no participan en las actividades, sólo miran o ni eso, se escabullen. Sobre todo los mayores. Y desgraciadamente he de decir, “menos mal”. Si todos quisiesen participar, no daríamos abasto, sería un caos.

Todas las actividades se desarrollaron al aire libre, excepto el taller de cómo hacer un christmas.

Yo estuve en el de pompas gigantes. Os acordáis de pequeños, la ilusión que nos hacía hacer pompas de jabón. Tenía truco lo de soplar. Si soplabas muy fuerte, rompías la pompa antes de haberla hecho. Si soplabas muy flojo, nunca conseguirías hacerla. A veces, era cuestión de paciencia, maña y por supuesto, un poco de práctica.

En el orfanato ya se montó una buena revolución el día que Ester y María decidieron hacer pompas de jabón a escala mini. El alambre les sirvió para hacer los moldes. Los botes de café como recipientes. Y el lavavajillas con agua, la mezcla explosiva. La actividad tuvo mucho éxito. Aunque como pasa con todo en el orfanato, al día siguiente, ni rastro del material. Se había esfumado como por arte de magia. A nosotros nos vino de perlas. Para el 23 de diciembre, los niños ya estaban familiarizados con las pompas, así que el taller fue como coser y cantar.

Sin embargo, para hacer pompas gigantes, sólo con jabón no sería suficiente. Necesitábamos glicerina como ingrediente estrella. Ya sabéis que en Internet se encuentra todo. Pero os paso la receta al estilo Arguiñano. Para hacer unas buenas pompas hay que echar, 5 medidas de agua, 1 de lavavajillas y 1 de glicerina. Además, es imprescindible que el ambiente esté húmedo. Como nosotros íbamos a hacer la actividad al aire libre, buscamos una sombra. Pero como hacía un calor de 15 de agosto en Linares, tuvimos que crear un ambiente húmedo ficticio. La solución fue espolvorear agua alrededor de los cubos con la mezcla pompística. Algo que tuvimos que hacer en varias ocasiones.

Otro detalle importante era forrar los moldes con gasa. Cuando los aros son tan grandes, necesitan ser recubiertos, sino las pompas no salen. Como material utilizamos perchas reconvertidas en aros gigantes, cuerdas de medio metro unidas a dos palos de madera y aritos de alambre.

¿Qué si salieron pompas grandes? Comprobadlo vosotros mismos. Anionting, el niño de la foto, era todo un experto.

Los niños fueron rotando por los cuatro talleres. En juegos populares aprendieron a jugar a matar, típico juego de colegio para mejorar tu tiempo de reacción y velocidad. También estuvieron jugando al pañuelo por equipos. Y al grito de 2, 6 ó 7 compitieron para alcanzar el pañuelo. Lo que no entendieron muy bien era que debían coger el pañuelo sin chocarse. Caían como chinches.

En el taller de juegos de habilidad, los niños participaron por parejas en diferentes actividades. Como las que se organizan por la mañana en las ferias de los pueblos de España. O al menos, en la del pueblo de mis padres, Fernán-Ñúñez. En nuestro caso fueron carrera de sacos y carrera de cebolla en cuchara. Esta última actividad sufrió una pequeña adaptación. Si no me equivoco, esa carrera se suele hacer con huevos. Pero la verdad es la idea no era muy viable, así que se cambió por cebollas. Y, ¿cuál fue nuestra sorpresa? Que como te despistases los niños se comían las cebollas. A mitad del juego, Jose me enseñó lo que quedaban de ellas. Todas mordidas.

En el taller de christmas los niños se relajaban. Sentaditos fueron dibujando y coloreando sus postales navideñas. Tenían como modelo diferentes christmas que habían dibujado los Mbakaras. Bolas de navidad, un papá Noel regordete, estrellas, árboles de navidad, velas… Lo típico de estas fechas. Aunque por supuesto, yo eché de menos los Reyes Magos. ¡Cuánto daño está haciendo la cultura americana en España! Y es que el bombardeo de películas navideñas que sufrimos en nuestro país cuando se acerca fin de año, está pasando factura.

Cada navidad, un blanco regordete con barba albina y traje rojo (que encima es la reconversión publicitaria que hizo Coca-Cola de Santa Claus) se cuela en nuestras casas a través de una chimenea (como si en España hubiera muchas) para decir “Jo, jo, jo”. Deja caramelos en unos calcetines de lana bordados… cosa que sólo encuentras en la sección “Especial Navidad” del Corte Inglés por el módico precio de 12 euros. Pero, ¿si son sólo unos calcetines? Meg, error. Son más que eso. Son los calcetines que Santa Claus espera ver tras descender angustiosamente por el agujero de la chimenea. Si es que no se queda atascado.

A tu casa lo llevan un puñado de renos, ¿será una especie en extinción en los parques de Sierra Nevada y Doñana? Porque yo jamás los he visto. En fin, americanadas pasadas de moda. ¡Retomemos nuestra cultura! Con lo bonito que era dejarle leche a los camellos, elegir el rey mago que más te gustaba, escribirle una carta a mano y ponerle los zapatos para que te dejase carbón dulce. Y anda que no disfrutabas yendo a la cabalgata de Reyes de tu ciudad, luchando con uñas y dientes por el caramelo solitario del suelo para que luego te dieses cuenta de que el grado de machuqueo era tan elevado que el precinto del caramelo se había roto. Menuda faena. Pero entusimado, alzabas la cabeza con la esperanza de cazar un caramelo en el aire y… plof, caramelazo en la frente. Aquellos maravillosos años… a ver si no perdemos las costumbres españolas. Si no, tomaré medidas. Pelea a cuerpo descubierto entre Papá Noel y los Reyes Magos. ¿Quién gana? Hagamos apuestas.

  • En un lado del ring… Santa Claus – Hombre regordete, de baja estatura y poca movilidad.
  • En el otro lado, los tres Reyes Magos – No sólo son 3 en vez de 1, sino que además sólo el rey negro, fibroso, lo tumba en el suelo. No necesita ni ser mago ni nada. Gaspar y Baltasar se pueden ir a por palomitas.

Pues eso, recuperemos nuestra cultura. Al menos, por el bien de mi salud mental. Si no, luego desvarío con todo este tema.

Los talleres fueron un éxito. Los niños se lo pasaron genial. Y nosotros, mejor todavía. El niño que todos llevamos dentro, estaba en pleno apogeo.

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El carnaval ha dado para mucho. Su fama lo precedía, “32 days of non-stop fun”, es decir, 32 días de diversión sin parar (así arrancaba, “Calabar Carnival 2010, el evento promete”). Conciertos de todo tipo, teatro, danza, exhibiciones, bailes tradicionales y una largo etcétera que culminan con las dos jornadas de carnavales, la de los niños primero y la de adultos después. Un inmenso desfile callejero de baile y disfraces que han convertido al de Calabar en el festival de carnaval más largo de todo África. Como no podía ser de otro manera, era la cita más importante del año. No podía despedirme sin hacer una entrada del Children Carnival (o carnaval de los niños).

Nuestros niños del orfanato desfilaron en el día reservado para los más peques, el 26 de diciembre. Y nosotros estuvimos con ellos.

Pero antes del día grande, ellos también tuvieron su día de ensayo. Su especial Dry Run. Vestidos con camisetas de todos los colores bailaban al son de la música. Nosotros, mientras tanto, intentábamos seguir sus pasos. Pero ese ritmo que tienen en el cuerpo, es difícil de imitar.

Fue un día muy especial. Lo recuerdo con cariño. Era su momento. Bailaban sin descanso y sus sonrisas eran tan grandes que eclipsaban cualquier otro punto de atención. Yo sólo tenía ojitos para ellos. No podía parar de mirarlos. De besarlos. De abrazarlos.  Los veía tan felices bailando… era como si de repente se produjera un borrón y cuenta nueva en sus vidas.

El día 26 desfilaron repartidos en 3 grupos. Sus trajes, de tela sedosa, eran de color rojo, verde y rosa. Como complemento, unas gomitas con plumas de color en la cabeza y en los brazos. Los pobres se quejaban de los trajes, y con razón. Un trozo de tela arriba, otro abajo y a bailar. Más simples imposible. Aún así, estaban guapísimos.

Cada grupo tenía su propio líder. Unos más y otros menos, lo seguían como podían. A las más pequeñas les costaba coger el ritmo. Pero estaban tan graciosas que daba igual lo que hicieran, llamaban la atención con su sonrisa picarona y sus pasos arrítmicos. También estaba el rebelde sin causa. Aquel que no seguía al líder. No por gusto, sino porque su cuerpo le dictaba unos pasos que le salían del corazón. Sin patrón ni costura. Bailaba a su ritmo y sin movimientos ensayados.

A nosotros, sin embargo, nos encasquetaron los trajes del año pasado. ¡Trajes de chinos! Pero no de chino, de “Made in China”, sino de chinos mandarines. Y madre mía, lo que nos faltaba. Si es yendo por la calle con pantalones cagones, camisetas hippies y chancletas y nos confunden con chinos. Pues nada, en bandeja. Ahora sí que éramos unos verdaderos mbakaras chinos.

El recorrido de la cabalgata fue más cortito que el del carnaval de los mayores. Salimos desde el Jardín Botánico y después de unas 4 horas bailando sin parar, llegamos al estadio. Los niños estaban cansados. De hecho, los más peques del orfanato no aguantaron. Y a mitad de camino se escaquearon y se metieron en la furgoneta de la ambulancia.

Me resulta curioso un detalle. Los africanos en general, y los niños del orfanato en particular, se pasan el día andando de aquí para allá sin ningún tipo de calzado. Algunos porque no tienen, otros porque no los necesitan. Si te paras a tocarle los pies, como hice yo un día, te das cuenta de que la piel de sus pies es tan dura que han perdido la sensibilidad. Apenas tienen cosquillas, ni se inmutan si le acaricias el pie con una uña de la mano o si caminan sobre arena caliente. Es increíble. Y echando la vista atrás me doy cuenta de que eso fue una de las cosas que más me sorprendió nada más llegar a Nigeria. ¡Había mucha gente caminando descalza por la calle! Sin miedo a cortarse, rajarse o infectase una herida.

El día del carnaval iba a ser la prueba de fuego. ¿Cuánto tiempo aguantarían con los zapatos puestos? La respuesta es, ni media hora. Apenas habíamos abandonado el Botanic Garden cuando los niños empezaron a quitarse las sandalias y zapatos. No estaban cómodos. Para ellos es un elemento extraño, extravagante.

Algunos descalzos y otros con calcetines roídos, llegaron al estadio agotados. Pero aún les quedaba un último cartucho. Estaban preparados para su entrada triunfal. Al llegar al estadio, se pusieron firmes y se colocaron todo en su sitio. Mientras esperábamos para entrar, me encontré un ala de mariposa que reconvertí en sombrero.

Colocados al final del todo, María, Ronald, Mache y yo, entramos en el estadio. Desde tan privilegiada posición, pudimos ver a todos los niños entrar bailando. Qué gracia, qué arte, qué salero. No es porque sean nuestros niños, pero mejor imposible. Al ritmo de “I would like to kiss your hand” movimos nuestros cuerpos, nos arrastramos por el suelo pegando pequeños saltitos y nos despedimos del público, que sin parar de hacer palmas, asentían con la cabeza y sonreían.

Ahora a esperar hasta el año que viene. ¡Qué pena que Nigeria pille tan lejos de casa!

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En Calabar, despedimos el año 2010 de una manera bastante especial. Con las uvas a precio de langostino, no nos quedó otra que buscar una alternativa convincente. Gominolas, almendras, cacahuetes o trozos de chocolate fueron algunas de las propuestas. Pero estando en un país tropical y con 30º de temperatura, pegaba algo más exótico. La piña y la sandía se debatieron en un duelo a muerte. Y muerte para las dos. Acabaron hechas trocitos por una buena razón, iban a ser las reinas de la noche. El 31 de diciembre a las 12 en punto, todos tendríamos la vista, y la boca, puesta en ellas.

Este año ni Ramoncín, ni Anne Igartiburu, ni plaza de Las Tendillas, ni Puerta del Sol, ni anuncio de Freixenet. Ni uvas, ni turrón, ni champagne. Lo más parecido a Ramoncín y Anne fuimos Mache y yo dando las 12 piñatadas vestidas de nigerianas. La plaza de Las Tendillas o la Puerta del Sol fueron sustituidas por un escenario con mucho caché, la terraza del gimnasio de al lado de casa. Las burbujas de Freixenet quedaron reducidas a globos de colores. Las uvas pasaron a ser trocitos de piña y sandía. El turrón, turrón, pero mira que sea de Antiu Xixona…ni lo olimos. Y el champagne se convirtió en Amarula (un licor africano parecido al Baileys).


Para amenizar el evento, tuvimos una genial idea: presentar las campanadas por parejas. Se montó mucho revuelo en casa. Quién con quién, cuál iba a ser el vestuario, qué iban a decir. Pero a la hora de la verdad, las parejas se diluyeron sin más. Así que para que la fiesta no decayese, Mache y yo tomamos el rumbo de la noche. Vestidas a lo nigeriano con un shower (gorro de ducha) en la cabeza y una bandeja de camarero nos dispusimos a presentar Las 12 Piñatadas del año. Un sketch con los top-12 de los topicazos entre un nigeriano y un mbakara.

1.- Un mbakara va por la calle, se cruza con un nigeriano, ¿qué es lo primero que le dice?

“Mbakara, give your number” (Blanco, dame tu teléfono)

2.- Un mbakara en el bar. Un camarero nigeriano. La mbakara pide: 2 cervezas, una fanta y una coca-cola, bien fresquito. ¿Qué le trae el camarero? 3 Sprite, 1 cerveza caliente y 2 maltinas. Encima, el mbakara pregunta cuánto es. El camarero le responde: “Only one thousand for you” (Por tu cara bonita, sólo 1.000 nairas). Si es que nos timan siempre que pueden, “Mbakara por la cara”.

3.- Un mbakara se encuentra con un nigeriano en la cola del cajero, ¿qué le dice el nigeriano?
“Mbakara, dash me your trousers” (Blanco, regálame tus pantalones).

4.- Vas al mercado y un nigeriano se encaloma a ti. ¿Qué es lo primero que te dice?
“Mbakara, buy this for me now” (Blanco, cómprate esto ahora).

5.- Una mbakara queda con un amigo nigeriano, y éste viene con otro amigo. ¿Qué le dice el amigo del amigo a la mbakara?
“Mbakara, marry me. I like you so much” (Blanca, cásate conmigo. Me gustas mucho). Ni un “hola”, ni un “¿cómo estás?”. No tienen tiempo que perder. Y lo mejor de todo es que cuando vuelves a casa tienes un mensaje suyo diciéndote: “Eres mi ángel, te echo de menos. Quiero casarme con una española, estoy preparando la salida del país. Se lo he dicho a mi madre y ha aceptado. (Basado en hechos reales, que si no…que se lo pregunten a Mache).

6.- Dos nigerianas en la peluquería. ¿Qué le dice la nigeriana a la peluquera?
“¿Me pones más pelo?”
El tema de las pelucas es un tema muy serio en Nigeria, supone la base de la economía nigeriana. Una nigeriana se pasa más tiempo en la peluquería que en casa.

7.- Una mbakara y una nigeriana tienen que trabajar juntas. La mbakara le dice: “Ahora necesito tu trabajo, tu esfuerzo, tu eficacia, tu organización, tu poder de convicción.”
¿Qué le responde la nigeriana cuando ve venir lo que se avecina?
“I´m coming” (o lo que es lo mismo, quédate esperando. Cuando un nigeriano dice “I´m coming”, nunca más le verás el pelo).

8.- Dos mbakaras van al estadio a ver un concierto. Bailan y bailan. De repente, Mache le pregunta a Isa: “¿Vamos al servicio?” Isa le responde: “Claro tía, me meo”. Cuando se quieren dar cuenta hay dos tíos persiguiéndolas. Mosqueadas, las mbakaras le dicen: “Illo, what do you want?” El nigeriano, muy orgulloso de su labor les responde: “I came to protect you. A real Nigerian boy”. (Vengo a protegeros. Soy un auténtico nigeriano). Los nigerianos tienen un enorme complejo de guardaespaldas.

9.- ¿Cómo se entiende un nigeriano y un mbakara? Simplemente, no se entienden.
Isa le dice a Liz, nuestra cocinera: “Liz, haz un picadillo con patata, cebolla y pepino. Sólo patata, cebolla y pepino”.
Mache vuelve del orfanato y va a la cocina. ¿Qué se encuentra? El plato preferido de los mbakaras: “spaguettis con 4 dedos de aceite”. Entendimiento cero.

10.- Dos mbakaras en un concierto. Artistazo del año, 2Face. Todo el año esperando escuchar Implication, el temazo del 2010. 2 minutos para el final del concierto. No ha empezado a sonar la canción cuando, de repente, todos los nigerianos empiezan a correr y nos cogen del brazo: “Let´s go Mbakara”. Estampida a la nigeriana, me piro sin decir adiós. Y mucho menos espero a que termine la canción.

11.- Pinzamiento. Quien quiera saber más sobre este punto, que pregunte expresamente.

12.- Estas sí que son Las 12 piñatadas. Aquí pasamos a asociar ideas. Nombre de la persona junto a su mejor anécdota en Nigeria.

  • María, el aguapark.
  • Ronald, el pelotazo.
  • Patri, el pepinazo.
  • Ester, el toblerone.
  • Jose, el noticiario.
  • Bo, el pelos cabra.
  • Foski, porque mi pasaporte lo vale.
  • Valle, el braguetazo.
  • Michael, el cuerpecito.
  • Kanu, Jesus, Amen, Hallelujah.
  • Neli, la rapera, piji, hippy.
  • Ana, me cambio de banda cuando me da la gana.

Y el complemento estrella, la hermana de Ester. Que viene a Calabar, a quitarse el estrés. “Po no te quea ná, po no te quea ná, con 12 trocitos de piña te vas a quear”.

Con la hora justa, acabamos el sketch. ¡Eran casi las 12! Ya ni cuartos, ni nada. Corriendo fuimos a por el tupper con los trozos de sandía. Se acercaba la hora. Dos bandejas de camarero nos sirvieron para dar golpetazos simulando las campanadas. Al grito de pun..UNA, pun…DOS, pun…TRES,…, pun…DOCE nos metimos de lleno en el 2011. Pizzas, salchichón, queso, salmorejo y cocktail de gambas endulzaron nuestra humilde despedida de año. ¿Crearemos Mache y yo un precedente en nuestras casas a la hora de tomar las uvas? Que tiemblen Ramoncín y Anita, tienen los días contados. Y si no, esperad a ver el vídeo, no tiene desperdicio.

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Viajando

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Blog de Viatges Tuareg

Allí donde terminan las rutas habituales.