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Posts Tagged ‘Orfanato’

¿Y por qué? – te preguntarás. Pues porque deberán pasar 100 años más para que se vuelva a producir un fenómeno como éste. Una fecha así sólo se da un vez cada siglo, y hemos tenido la suerte de que nos toque a nosotros. ¿Y qué más de especial tiene? Os lo contaré, aún estáis a tiempo.

Veréis, circula por la red, para aquellos supersticiosos optimistas, que si pides un deseo a las 11.11 del 11.11.2011, se cumple. ¿Mito o realidad? Pues ni yo lo sé. Lo que sí sé es que intentar averiguar si es cierto, sería muy complicado. Sin embargo, pedir el deseo…apenas me llevará unos instantes. Así que yo, por probar que no quede. ¿Quién sabe? ¡Lo mismo se cumple!

Horas, fechas, minutos, días, años, siglos, meses, estaciones, momentos, segundos. A fin de cuentas, tiempo. Y del tiempo os quiero hablar esta vez. Pero no os penséis que es porque no tengo nada interesante que contaros, todo lo contrario. ¿Os acordáis de Mme Ma Fi Calabar? (Ver artículo “Mme Ma Fi Calabar llega hasta el corazón de Jerez“). Es la asociación que habían montado María y Ester para seguir ayudando a los niños y niñas de Calabar. Como siempre, siguen imparables. Sus cabecitas y las de mucha gente, que de manera anónima y desinteresada colabora con la asociación, están unidas para dar salida a muchos proyectos. ¿Qué es lo nuevo que nos traen? Su calendario solidario MME MA FI CALABAR 2012.

Podría decir algo así como “12 meses, 12 causas”, que suena muy bien. Pero todos sabemos que es el eslogan de una campaña, también solidaria, de mucho reconocimiento. No nos viene al pelo, así que nos da igual. Lo que mueve a Mme Ma Fi Calabar Asociación es un único objetivo, una sola causa. Luchan por un futuro digno para los niños y niñas de Calabar.

En 1989, UNICEF revelaba un dato abrumador: 100 millones de niños viven en las calles (ver más datos). Una cifra que, desgraciadamente, ha ido aumentando a pasos agigantados. La realidad de Nigeria no es diferente (para conocer el testimonio de un street children o niño de la calle, haz click en el siguiente enlace de la página de UNICEF-en inglés). Miles de estos pequeños malviven en la calle. Unos llevan años como supervivientes en las grandes urbes, otros acaban de llegar. Un futuro truncado. Un niño que dejará de ser niño, a marchas forzadas, porque la calle no le da otra opción.

Los calendarios solidarios de Mme Ma Fi Calabar, se unen así a la lista de actividades promovidas por esta asociación para conseguir fondos. Si quieres uno, no tienes nada más que pedirlo. ¿El precio? 10 euros. ¿Quieres saber qué se puede hacer en Nigeria con ese dinero? Pues con esos 10 euros se podrían vacunar a 4 niños de las 5 enfermedades más comunes de Nigeria. Si quieres conocer más. Pásate por el blog de la asociación Mme Ma Fi Calabar o por su perfil en Facebook.

Pero si vas a tener oportunidad de verme a mí (puede ser incluso un excusa para quedar conmigo), pídemelos directamente a mí. Lo antes posible, por favor. Escríbeme al correo, al facebook, al tuenti, mándame una postal , una carta, llámame, mándame un mensaje, escríbeme un comentario por aquí, manda un recado … Lo que mejor te venga.

Y si haces campaña de venta de calendarios en tu colegio, universidad, instituto, en tu familia, tus amigos, tus compañeros de trabajo o en cualquier otro sitio que se te ocurra, pues te lo agradeceremos enormemente. El sólo hecho de escucharnos y pasar el mensaje, ya es una gran labor de colaboración. Espero ansiosa vuestros pedidos 🙂

Y no os olvidéis, a las 11.11 toca pedir deseo.

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Sentada cómodamente en mi silla giratoria recibo las malas noticias. Entran en mí como una jarra de agua fría que se detiene en cada poro de mi cuerpo enfriándome las entrañas. Williams, el padre de todos los niños del orfanato, ha sido quien nos lo ha comunicado. QUIEREN ECHAR A TODOS LOS NIÑOS GRANDES DEL ORFANATO.

Decir que un niño es grande, es algo bastante relativo. O acaso un niño es lo suficientemente adulto cuando tiene 14 ó 15 años. Pues depende de para qué. Para buscarse la vida en un país donde, a veces, no hay ni recursos ni oportunidades para los que nacen con una estrella en el culo, pues desde luego que para los que nacen sin ella, aún peor pinta el panorama. Dicen que los niños grandes son una mala influencia para los más pequeños, pero justamente, son ellos los que cuidan de los más chiquitines. Les tachan de rebeldes, pero la única verdad es que se los quieren quitar de en medio desde hace ya algún tiempo. Todo son excusas para lavarse las manos.


Una voz de socorro ahogada en la desesperación. Williams no puede luchar solo, nos pide ayuda, pero no sé qué podemos hacer. Cómo podemos hacerlo.


14 niños y 4 niñas son los que quieren echar a la calle, y no es la primera vez que lo hacen. Si los expulsan, volverán al círculo vicioso en el que ya estuvieron metidos. Los niños serán explotados con interminables jornadas de trabajo en donde las posibilidades de promocionar son nulas. Las niñas volverán a la prostitución. Y no sólo eso, los niños que viven en la calle son tratados de manera vejatoria, les pegan e incluso abusan de ellos.

Vidas rotas por el capricho de unos cuantos que quieren acabar con sus ilusiones. Hasta ahora, la mayoría de estos niños “grandes” estaban acudiendo a diferentes centros de formación para aprender una profesión: electricistas, pintores, informáticos o costureras. De hecho, parte del dinero que ha recaudado la asociación que María y Ester han montado, Mme ma fi Calabar, irá destinado a intentar forjarles un futuro digno. A darles una oportunidad.


Me quedo pensando sin saber muy bien qué pensar, qué hacer o qué decir. A veces, muchas, me da la sensación de que en Nigeria aún no han entendido que los niños son el futuro de un pais, y sin ellos, están perdidos. ¡No dejemos que se apaguen sus sonrisas!

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Nuestras jerezanas más guerreras siguen al pie del cañón. Un montón de ideas esperan impacientes en sus cabezas, necesitan ver la luz. Ester y María volvieron cargadas de ilusión y una enorme sonrisa dibujada en sus rostros. Han vuelto con las pilas cargadas y no quieren dejarse nada en el tintero. ¿Quieres saber qué se traen entre manos?

Lo último de estas Zipi-Zape jerezanas ha sido colarse en un reportaje del Diario de Jerez. En él explican su experiencia en Nigeria, lo bueno y lo malo. Anécdotas, opiniones y aprendizaje. Pero la sorpresa viene después. Estas dos intrépidas aventureras de corazón inmensurable han creado la Asociación Social Memefi Calabar. ¿Para qué? Pues para que todo lo que se ha conseguido en este año en Calabar, no caiga en saco roto. Quieren seguir ayudando a los niños y su nexo de unión será Williams, esa gran persona de la que os he hablado en varias ocasiones. Un padre con apenas treinta años de edad y con más de 100 hijos, todos los niños del orfanato, que lo adoran y lo quieren con locura.

¿Por qué Memefi? Memefi viene de Mme ma fi, que significa “te quiero” en efik, el dialecto de Calabar. “Mme ma fi” es como se escribe y “Memefi” como se pronuncia. Así que para simplificar y facilitar el aprendizaje, se quedaron con la fonética. Ahora mismo, la asociación está tomando forma, pero ya tienen puesta a la venta carteritas hechas a mano con papel de cómic. El precio, 10 euros. Objetivo, recaudar fondos.

Estando en Calabar, Neli fue la encargada de enseñarnos a María y a mí cómo hacer las carteritas. Una vez adquirido el aprendizaje, montamos un taller en el orfanato y ¡menudo triunfo! Conseguimos que los niños estuvieran sentados y atentos durante un largo periodo de tiempo. ¿Cómo salió la cosa? Compruébalo por ti mismo, mira esta foto. Las carteritas son sólo el punto de partida. Seguro que ya se nos irán ocurriendo miles de historias que os iré contanto a medida que vayan surgiendo.

Y como sé que os habéis quedado con las ganas de saber más, aquí os dejo el enlace para que podáis leer el texto completo del reportaje, con fotos incluidas.

Página 1 del reportaje Voluntariado jerezano en Nigeria (haz clic en la imagen para abrirla y otro clic para ampliar).

Página 2 del reportaje Voluntariado jerezano en Nigeria (haz clic en la imagen para abrirla y otro clic para ampliar).

Seguiré informando sobre los avances de Memefi Calabar. Yo, mientras tanto, iré viendo en qué puedo echarles una mano. Todo lo que se os ocurra, será bienvenido. 100 cabecitas pensantes pueden provocar un tsunami de ideas bastante curioso. Así que, ¡mentes a la obra! Y, ¡comentario al canto!

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A veces me despierto de un sobresalto en mitad de la noche. Me incorporo en la cama. Asustada, seco las lágrimas que se precipitan por mis mejillas. ¿Qué estaba soñando?, me pregunto. Me cuesta averiguarlo, pero un leve recuerdo amargo me lo presenta en bandeja. Pensaba en ellos.

Una idea atormenta mis noches más serenas. No sé ni cuándo, ni si tan siquiera tendré la oportunidad de volver a verlos algún día. Por ahora, me tengo que contentar con escuchar su voz al otro lado del teléfono.

Su recuerdo aún permanece clavado en mí como un vivo reflejo de una realidad vacía. Miradas penetrantes, sonrisas inolvidables, gestos cariñosos. Es la llamada del dolor. Su recuerdo permanece intacto, casi intocable. Y es que aún percibo claramente el aroma de su presencia. La de los niños del orfanato.

Al echar la vista atrás, se amontonan las imágenes en mi disquetera. Mi mente sufre un atropello visual que me lleva a colgar el cartel de “fuera de servicio”. Estoy ida, en otra dimensión. Háblame, no te escucharé. Me roban los instantes sin apenas darme cuenta.

Hace apenas un año estábamos conociéndonos. Nosotros asombrados por su delicada piel negro azabache. Las ondas de su pelo rizado invitaban a tocarles la cabeza sin permiso. Y sus ojos de un color marrón infinito permitían el reflejo perfecto. Ellos, sin embargo, estaban intrigados por la blancura de nuestra piel, fascinados con nuestros llamativos piercings y tatuajes e inquietos por las manchitas circulares que decoraban nuestro cuerpo. Rascaban y rascaban con mucho ímpetu esperando que con un poquito de esfuerzo se fueran esos malditos…lunares. Empezaba un intercambio cultural profundo que desembocaría rápidamente en un enamoramiento precipitado y loco con fecha de caducidad, junio del 2011.

Me podría tirar días y días hablando de ellos. Ahora, cierro los ojos y se proyecta una retahíla de imágenes en 3D en mi retina. Aún puedo sentirlos cerca, pero con una condición: que ni se me ocurra abrir los ojos. Si lo hago, su tímida presencia se esfumará como el humo del tabaco. Y es que… su recuerdo permanecerá para siempre. Aún veo a Obonguette entretenido intentando pegar el tejado de su casa de cartón.

Solomon corre nervioso y excitado hasta el autobús deseoso de saludarme. Donatus está empapado en sudor, gotas como pipas de melón recorren su escarpada figura mientras golpea un viejo balón de fútbol que apenas alberga un suspiro de aire fresco. Deborah Blessing muerde un viejo botón de plástico blanco que se ha encontrado en el patio del orfanato. Adidi, mi pequeña perla negra, tiene en sus brazos a un bebé. Lo cuida con recelo. Eneawah se pasea por el hostel de las niñas embadurnada en polvos de talco, no soporta tener granitos en su piel. Josephine y Victoria andan de revuelta, de aquí para allá, parecen el Dúo Sacapuntas versión nigeriana. No paran de gesticular. De su boca salen a borbotones frases ininteligibles en su dialecto vectorial. Samuel, el pequeño y travieso Samuel, corretea inquieto y nervioso tras la pelota. Una vieja sábana roída cubre su cuerpo, hoy no tenía nada mejor que ponerse.

James, nariz fruncida y pose pensativa, juega a las damas con David. Mientras, Moses esconde su tímida presencia tras los barrotes de hierro oxidados de la litera. Servior está enfadado con el mundo, así que pasa cerca de mí disimuladamente, pero no intento llamarlo o acercarme, sé que girará la cara bruscamente. Ester no para de sonreír, algo gracioso le debe estar contando Abigail. Aparece Lenon en escena, me ofrece su melon soup con garri. Siempre tan atento, tan generoso. Puede que incluso apenas haya comido. Aún así, ofrecer, siempre es una buena opción. A lo lejos, Emmanuel tiene un cubo de plástico entre sus piernas que hace las veces de tambor mientras Ezequiel no para de golpear unas latas de tomate cuidadosamente colocadas, ¡es su batería! Ediomi esconde su enorme e increíble sonrisa tras una chancla de plástico rota.

Victoria, inquieta por los últimos acontecimientos, se acerca a preguntar inquisitivamente, “¿cuándo jugarán las chicas el campeonato de fútbol?” Peace también anda revolucionada, quiere que vuelva a poner música en el salón de las chicas. Toca desinhibirse. Ángela tiene una curiosa manía, le encanta meter la naricita en la axila, debe ser que le gusta el olor que desprende el desodorante, o a ciertas horas de la tarde…el olor corporal. King no para de dar saltos de rana. Lleva su enorme sonrisa por bandera. Itogowo saluda fugazmente con su peculiar “Welcome”.

Y así hasta 107 niños y niñas que son los que completan la plantilla de este orfanato. Podría estar horas recordando a cada uno de ellos. Sus peculiares gestos, aficiones, saludos, miradas, momentos. Ahora no me queda otra que contentarme al escuchar su hilito de voz al otro lado del teléfono. Intento llamarlos a menudo para que sepan que seguimos ahí, aunque en la distancia. Intento darles ánimos para que sigan adelante, para que no se escapen, para que estudien mucho, para que no se peleen… En definitiva, una dosis de ánimo telefónico que a mí me sabe a tirita curandera, pero que espero que para ellos sea una brisa de aire fresco en sus vidas. Un aliciente para seguir luchando por conseguir algo mejor en esta vida perra que les ha tocado vivir. Ganas no les falta, oportunidades sí.

Sin embargo, no puedo evitar que se me haga un nudo en la garganta cuando cariñosamente me preguntan que cuándo voy a volver de vacaciones. Les intento explicar que esto ya no son vacaciones, que no sé cuándo podré volver, pero que tienen que ser fuertes. ¡Qué fácil es decirle a un niño que apenas tiene 12 años que tiene que ser fuerte! Tan fácil es decirlo, como difícil es para ellos seguir sobreviviendo en una sociedad que los castiga por ser vulnerables.

“Llévame a España, prometo estudiar mucho”, me dicen. Aquí es cuando ya casi me desmorono. ¡Qué injusto es darse cuenta de lo mal repartido que está el mundo! ¡Qué duro es no poder darle una oportunidad a un niño porque nació allí y no aquí! Un niño que desde pequeño sólo conoce el dolor, la soledad y la injusticia ¡Qué mal repartido está el mundo! Si tuvieran esa oportunidad, aunque estuviera a miles de kilómetros, correrían y lucharían hasta el final para conseguirla, hasta quedarse sin fuerzas. Y se aferrarían a ella como si la vida se les fuera en ello.  Pero esas oportunidades no llegan. Os seguiré hablando de oportunidades, a Ester y María les ronda una idea en la cabeza.

Y puede que de oportunidades tenga que ver la historia. Porque de injusticias, está el mundo lleno. Necesitamos más jueces solidarios que luchen por un mundo más equilibrado y humano.

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Hemos vuelto, ya estamos aquí. Sin embargo, en nuestra retina no paran de sucederse millones de imágenes que hemos ido guardando con recelo en el baúl de nuestra vida. Nigeria permanecerá en nuestros corazones para siempre. Y por supuesto, nuestros momentos en el orfanato han sido tan sumamente especiales que estarán, largo y tendido, en el pódium de nuestra memoria.

Os dejo con el vídeo presentación que monté para ponerlo en el Colegio Público Cervantes, el cole de Carmen, la madre de Mache, y en el Colegio Público Conde de Tendillas, el cole de Mari Carmen, la hermana de Mache. Ambos en Alhama de Granada. La visita a los colegios y el increíble recibimiento que tuvimos, lo contaré en otro momento.

Y como dice el refrán, “una imagen vale más que mil palabras”. Yo me aplico el cuento, ahorro saliva y os dejo no con una, sino con un millón de imágenes que espero que sirvan para tele transportaros un poquito y haceros sentir nosotros.


La canción “We are the world, we are the children” (en español, “Somos el mundo, somos los niños”) nos ha acompañado todo el año, así que podéis imaginar el valor sentimental que tiene. Inmensurable.

Sólo me queda deciros que disfrutéis tanto como yo he disfrutado montándolo. Esto es un regalo especial para mis compañeros, que como yo, aún seguimos intentando readaptarnos a esta sociedad del consumo en donde cada pequeño detalle, ahora nos parece grande. Nuestro punto de referencia ha cambiado, y nuestra escala de valores, también.

PD: Amigos y compañeros nigerianos, las lágrimas son de los que sienten y padecen la ausencia de aquellos que nos robaron el corazón. Los niños.

Vídeo Voluntarios en Calabar, Nigeria (1ª parte) (haz clic sobre el enlace)

Vídeo Voluntarios en Calabar, Nigeria (2ª parte) (haz clic sobre el enlace)


Los vídeos debían ser un todo en uno, pero por problemas técnicos, los he tenido que dividir en dos.

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Un pequeño artículo para una gran decepción. Se me empaña el alma de solo pensarlo.

Hoy es uno de esos días en lo que todo se vuelve oscuro, de color negro. A tu paso, las cosas se desmoronan, no sabes bien si eres el causante o la víctima. Y entonces te preguntas, ¿qué estoy haciendo aquí? ¿Sirve para algo? Una respuesta muda me deja pensativa. Quizás no sea un buen momento para preguntarme eso. Es tal la decepción, que me nubla la vista, me inhibe el correcto funcionamiento de los nervios y me coagula la sangre. Esperaré a que todo pase para volver a preguntármelo.

Como os he contado en diferentes ocasiones, desde agosto llevamos preparando un teatro que por unas cosas u otras (ver artículo “Se acerca la fecha. 28 de febrero, teatro denuncia“), no ha conseguido ver la luz.

A menos de un mes y medio de que nos volvamos a España, no queremos que todo ese trabajo, esfuerzo y dedicación que hemos dedicado a esta actividad, caiga en saco roto. Así que viendo que desde el orfanato no hacen más que ponernos obstáculos y posponernos una y otra vez la fecha de puesta en escena, hemos pasado al plan B: grabarlo en DVD. Para ello, lo primero era conseguir un cámara. Problema resulto, ya tenemos uno.

Después de tanto ajetreo, obstáculos, dificultades y otros menesteres, por fin conseguimos fijar una fecha con el cámara. El lunes 18 de abril todo el mundo debería estar listo y preparado para grabar. Iba a ser el gran día. Actores y actrices por un día. El sueño de mucha gente.

La parte del drama se decidió que se grabaría, casi íntegramente, en nuestra casa. Las clases del colegio y los bailes, en el orfanato. Apenas eran las 9 de la mañana y un montón de niños invadieron la casa. ¡Ya habían llegado los pequeños actores! Como no se había decidido qué escenas iban a ser grabadas, trajeron a todos los niños con papel en la obra. La suma ascendía a unos 25 niños. Eran nuestros niños, así que le dimos la libertad de andorrear por la casa mientras se grababan algunas escenas.

Llegó la hora de comer. Liz había preparado arroz para todos. Cuando vieron el pan, se les salían los ojos de las órbitas. Así que fuimos sacando pan y mantequilla hasta verlos exhaustos de tanto comer. Tenían un barrigote tan grande que muchos de ellos, se acercaban a ti para enseñártelo. Y muy alegres te decían: “Thank you, thank you”. A los más devotos hasta le salío un “God bless you!” (en español, “¡Que Dios te bendiga!). Nosotros no podíamos estar más contentos de verlos felices. Para que no se aburriesen, también les dimos folios y plantillas para colorear mientras esperaban su turno. Los más mayores incluso ejercieron de ayudantes de cámara.


Pero sin duda, lo que jamás nos habríamos imaginado es que NUESTROS NIÑOS nos robarían en nuestra propia casa.

Por la mañana grabamos en casa las escenas de drama, y por la tarde fuimos al orfanato para grabar la coreografía de Alegría y alguna clase. Al volver, fuimos testigos de lo más triste. Echamos en falta muchas cosas: un MP3, DVD, libros, fotografías e incluso material escolar que iba a servir para hacer una actividad con ellos.

Hoy hemos tenido una charla con ellos en el orfanato. Algunos parecían avergonzados, otros ni se inmutaban con nuestras palabras. Como es lógico, no nos duele la pérdida material de lo que nos han robado, porque algunas cosas son incluso ridículas, como son unas fichas de ajedrez. Nos duele el hecho de robar. De robarnos a nosotros.

Esta herida tardará tiempo en cicatrizar.

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Ya os he contado en alguna ocasión, así de pasada, que los niños del orfanato los tenemos apadrinados. Esta idea surgió hace unos meses cuando vimos que existía la necesidad de una atención más personalizada.


A través de este proceso de apadrinamiento, no hemos dejado de lado a los niños que no tenemos apadrinados, pero sí que es cierto que les prestamos más atención a los que tenemos tutorizados. Pero ya lo dice el refrán, “quien mucho abarca, poco aprieta”.


Cada uno estaría pendiente de los niños que decidiese tutorizar. Y según ha ido pasando el tiempo, nos hemos ido dado cuenta que fue la mejor opción. Mejor, desde el punto de vista práctico. Sin embargo, desde el punto de vista emocional, no es demasiada acertada. Se han creado unos lazos emocionales que nos desestabilizan por completo. Si el niño se pone malo, se escapa o le pasa cualquier cosa, nosotros nos desvanecemos. A veces, muchas, es prácticamente imposible separar lo profesional de lo personal. Pero era un riesgo que debíamos correr.

A medida que han ido surgiendo nuevos temas a tratar, cada uno los ha ido comentando con sus tutorizados. Si bien es cierto, si surge algún problema con uno de los niños, cualquiera de nosotros puede, y debe, resolverlo. Luego ya tendrá tiempo de comentárselo al padrino de turno. “Tu niño, hoy, ha hecho esto y lo otro”. La verdad es que la estampa resulta muy graciosa cuando volvemos en el bus a casa y empezamos a comentar las jugadas. “Uno de tus niños ha estado hoy muy cansino, no paraba de molestar en clase.” “¡Ah! ¿sí? Pues tu Blessing se ha portado muy bien, me ha echado una mano preparando el teatro.” “Pues al tuyo lo he tenido que separar que le iba a pegar una pedrada en la cabeza a otro”. “Pues a Emmanuel lo he visto hoy muy triste.” En fin, una batalla amistosa de padrinos y madrinas.


Actualmente, cada uno de nosotros tiene entre 3 y 6 niños apadrinados. Las funciones de un padrino no están delimitadas, pero hay temas que todos tocamos. Higiene personal, lavado de ropa, seguimiento escolar e incluso charlas de hermano mayor.

Yo, personalmente, aunque intento transmitirles a los niños que más que una madre, soy una especie de hermana mayor-amiga, no es sencillo conseguirlo. La mayoría de estos niños son totalmente independientes. Se las arreglan ellos mismos. Sin ayuda. Para muchos de ellos, confiar en alguien o dejar que alguien les ayude es todo un reto. La gente a la que querían, o a la que supuestamente debían querer (padres, hermanos, tíos, abuelos) le han fallado. Muchos de ellos han vivido en la calle durante años. Se han ido forjando un caparazón de hierro que nos impide llegar más adentro. Y cuando tienen un problema, ellos mismos lo intentan resolver a su manera. Cosa que muchas veces no es la más idónea. Les cuesta abrirse, contar qué sienten, qué les inquieta, qué les importa o hasta dónde quieren llegar. Es una tarea ardua sentarte a hablar con ellos. Y aún más difícil, tragar saliva mientras escuchas los duras pesadillas que han tenido que vivir. Historias reales que conmueven a cualquiera.


¿Cómo nos hicimos padrinos? Cada uno cogió a los niños con los que tenía más feeling o un apego especial por cualquier razón. Yo no sabía cómo decirles a los míos que había decidido ser su madrina. Y aunque decidí refugiarme en la figura de hermana mayor tirando para amiga, ellos acabaron llamándome “my mum” (mi madre). Evidentemente, nosotros no somos sus madres, padres, ni nada parecido. Apenas pasamos unas horas al día con ellos, pero ejercemos un papel que aquí parece ser fundamental. Somos aquellos que le dan cariño, un montón de abrazos y millones de besos. Con eso, a ellos les basta. Y es que aquí, aunque a los niños les gusta que le den cariño en formato besito y abrazo, se avergüenzan muchísimo. No están acostumbrados a esas caricias. El trato que tienen con el staff (la gente que trabaja en el orfanato) es más frío. No significa que no quieran a los niños o que les tengan menos aprecio que nosotros, simplemente es una carencia de demostración y exteriozación de sentimientos.


Aún nos quedan cosas por mejorar, como por ejemplo, encontrarle tutor a todos los niños. Pero la idea está funcionando. Yo, ahora mismo, tengo 5 niños tutorizados, de los cuales, 3 son niños (Solomon, Obonguette y Donatus) y 2 niñas (Deborah Blessing y Adidi).

En su día, tenía otra niña más, Blessing, pero se escapó del orfanato. Paso a presentar a los niños.

SOLOMON
Siempre sonriente. Alegre y risueño. Tiene 13 años y sueña con llegar alto. Es cuidadoso y ordenado. Generoso y atento. Su nombre nativo, Apili. Su apodo en el orfabato, Kitchen Head Master (Jefe de cocina). Es bueno por naturaleza. Cuando Joseph se cayó del tejado del orfanato y se abrió la cabeza, estuvo ingresado en el hospital varios días. Solomon, por iniciativa propia, sin que Joseph fuera su amigo ni nada, decidió quedarse con él para cuidarlo.

Solomon es tremendamente cariñoso. Siempre en busca de un abrazo, de un beso. Ahora, se ha aprendido mi número de teléfono de memoria y cuando Ebe, uno de los trabajadores del orfanato se despista, le coge el teléfono para llamarme y preguntarme si estoy bien. Su mirada es intensa, su sonrisa me hipnotiza.

DONATUS
Independiente y poco hablador. Es bastante reservado. Cuerpo fornido, fuerte y músculos definidos. Sin embargo, bajo ese cuerpo de hombre, se esconde un niño que derrama lágrimas de dolor. Le gusta jugar al fútbol y siempre anda descalzo.

No sabe exactamente su edad, pero creo que ronda los 14 años. Me hace gracia su disimulada timidez. Cuando le pregunto algo que le da vergüenza, no para de mirar a izquierda y derecha y de ponerse la mano en la barbilla.
Siempre lo veo de aquí para allá. Se junta, sobre todo, con los mayores del orfanato. Sin embargo, cuando le pregunto quién es su mejor amigo, me contesta fríamente que no tiene ninguno. Su rotundidad en la afirmación me deja de piedra: “Nobody has friends”(Nadie tiene amigos).

OBONGETTE
Creatividad en estado puro. Es un arquitecto del imaginario. Tiene 14 años y le gusta fabricar juguetes. Cualquier material que pase por sus manos, es seguro que tendrá una segunda vida. Las ideas se amontonan en su cabeza esperando darle salida. Siempre tiene algo entre manos.

Yo le proveo de nuevos materiales para sus creaciones. No os podéis ni hacer una idea la cara de felicidad extrema que pone cuando le llevo trozos de cartón, envases, chapas o cualquier otro material que en casa hubiera acabado en la basura.
Unos días, una casa de cartón. Otros, un futbolín de chapas. Otros, una batería con latas e incluso improvisados platillos. No para de crear. Y ver lo feliz que es mientras fabrica sus propios juguetes, no tiene precio. Me podría quedar toda la tarde observándolo.

DEBORAH BLESSING
Inteligente y noble. Las niñas la quieren, los niños la respetan. Es muy lista, atenta y trabajadora. De mayor le gustaría ser banquera. Y muy desencaminada no va. Concentrada, escucha atenta cuando le explicas. Lo coge todo rapidísimo. Es una crack en mates.

Voz ronca, mirada dulce. Nunca se mete en problemas. Cumplirá 14 años el próximo 2 de junio y yo no estaré para verlo. Tiene una cicatriz en su cara que va desde la comisura de sus labios hasta la mitad del pómulo. Una marca que le recuerda cada día lo duro que es la vida en la calle. Regala sonrisas sin pedir nada a cambio. El refugio perfecto para mis días tristes.

MARY
Es la más pequeña de mis niños apadrinados, tan sólo tiene 11 años. Su genio marca pautas a seguir. Unos días cariñosa, otros rebelde. Inestable por naturaleza propia. Sonrisa pillina. Mirada profunda.

Su nombre nativo es Adidi, y así es como le llaman en el orfanato. Y aunque le gustan las mates, muchas veces se escaquea a la hora de trabajar. Es una niña muy despierta y no para quieta ni un instante.

Mary fue la primera niña en la que me fijé. Aunque nuestra relación es un poco de amor-odio y ella me castigaba bastante con su rebeldía, desde el primer día supe que me conquistaría. Como os he dicho, en ese cuerpito de apenas metro y pico se esconde un genio increíble. Además, ella ha sido mi inspiración a la hora de rebautizarme con un nombre nativo. Aquí, yo soy Adidi.

Solomon, Obonguette, Deborah Blessing, Mary y Donatus. 5 nombres, 5 niños apadrinados. Pero hay muchísimos más, que aunque no los tenga apadrinados, son super especiales. Ediomi, Emmanuel, Blessing, Esther, Imabong, Itogowo, King, Essien, Ubong, Oku, David, Bernard, Ita, Eyo, Deborah, Eneawah, Iyene, Victoria, Josephine, Joseph, Uduak, Ogechi, Samsung, Moses, Samuel, Angela, Godnews, James, Jenet, Happiness, Glory, Assan, Valentina, Kingsley, Marvelous, Anionting, Joy, Seviour, Louis, Benjamin, Christiana, Hope, Lenon, Michael, Ezequiel, Victor, Effiom, Peace, Winston, Abigail, Patience, Godswin, Estela, Promisse, John, Asuqua, Nfon, Henry. Un montón de niños y niñas que hacen que sigamos luchando contra el sentimiento de impotencia que a veces nos asola. Porque, las injusticias siguen ahí. Y la cruda realidad, también.

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